CUIDADO CON SOBREVALORAR EL EFECTO DE COVID-19 EN EL ENFOQUE Y EJECUCIÓN DE LOS TRABAJOS DE AUDITORÍA 2019

Entrada original publicada en estebanuyarra.com

Atardece en Manchester (Elvira Uyarra) Mayo 2020

Ayer recibí varias llamadas de compañeros –asistentes mañana
jueves 28 al Webinar organizado por el Colegio de Economistas de Madrid sobre
el coronavirus y el trabajo del auditor–, que me comentaron la obsesión
despertada entre los auditores sobre área tales como hechos posteriores y
gestión continuada y la tendencia a sobreestimarla en detrimento del trabajo a
realizar en otras áreas ya planificadas, con el consiguiente peligro de
sobreactuación en unas y de pérdida de calidad y rigor en otras.

Es cierto, como no podría ser de otra manera, que la actual
situación y las incertidumbres creadas, afectan tanto a los directivos de las
empresas como a sus auditores quienes, tras unas primeras semanas de
desconcierto y confusión, han reorganizado, a veces de forma precipitada, sus
procesos y enfoques. El peligro que comparto con algunos compañeros es el perder
perspectiva y enfatizar ciertos aspectos en perjuicio de la preceptiva visión
global y la cumplimentación de la normativa técnica sobre el resto de las área,
especialmente las consideradas como de riesgo de incorrección material.

Igualmente cierto es que el estado actual creado por la
pandemia, cuya incidencia dependerá de cada cliente y sector, ha impregnado
todo el trabajo del auditor, tanto en cuanto a la aplicación de una gran mayoría
de las normas técnicas, como por la aparición de nuevos riesgos de incorrección
o el agravamiento de otros ya identificados. Por ello, como tendré ocasión de
explicar mañana, hemos de estar especialmente atentos y escépticos sobre todas
las áreas que de forma directa o indirecta estar contaminadas por la
pandemia.

Como les comentaba a los compañeros, los responsables de despachos
y pequeñas firmas han de diseñar todo un abanico de nuevos procedimientos que
sustituyan a los previstos a realizar de forma presencial por otros de tipo
telemático cuya validez y autenticidad debemos garantizar y no solo los relacionados
con hechos posteriores y continuidad de la actividad, sino sobre el conjunto de
la auditoría considerada como un todo.

Es indudable que ello va a comportar un notable incremento
de horas que en la mayoría de los casos no va a ser posible recuperar, lo que unido
a la menor productividad generada por el teletrabajo, va a mermar aún más la ya
de por sí baja rentabilidad de muchos encargos ya tocados por los inapropiados honorarios
que he comentado en otras ocasiones.

La atención de los directores de despachos y firma  así como los responsables de los encargos de auditoría han de centrar sus esfuerzo en reformular los esquemas y procedimientos planificados adaptándolos al nuevo contexto, reconsiderando la suficiencia y veracidad de las evidencias obtenidas mediante una bien diseñada supervisión y revisión de los trabajo, vía remoto, y todo ello marco dentro del marco normativo de calidad interno que, desde luego también se verá afectado por esta insólita e inesperada situación de la que esperamos todos salir pronto.

Mañana tendré ocasión de comentar y debatir sobre estos temas en la sesión organizada por el Colegio de Economistas de Madrid

Esteban Uyarra Encalado

Mayo 2020

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