AFECTACION DEL COVID SOBRE LOS TRABAJOS DE AUDITORÍA DEL 2020

Entrada original publicada en estebanuyarra.com

Sopelana (David Uyarra)
Sopelana (David Uyarra)

Introducción y consideraciones previas

Tras la aparición del coronavirus, en meses anteriores he publicado diferentes artículos referidos a su incidencia tanto sobre el trabajo de auditoría como sobre el presente y futuro de los despachos y pequeñas firmas de auditoría. El más reciente ha aparecido en el número 33 del pasado setiembre de la Revista Técnica Contable y Financiera (Wolters Kluwer), titulado “Futuro de los despachos y pequeñas firmas de auditoría tras el COVID-19”.

No voy de nuevo a comentar los tan trillados temas relativos a los efectos y consecuencias de la pandemia, pero sí quiero plantear, para su debate y reflexión, algunas cuestiones y preocupaciones personales referidas a los graves retos e importantes riesgos a los que como auditores vamos a enfrentarnos en la revisión de las cuentas anuales del presente ejercicio 2020.

Ya no hay disculpa ni justificación para no encarar y abordar con determinación la nuevas situaciones y hechos provocados por el maldito virus. Como señalaba en un reciente artículo, los hechos posteriores mencionados en las cuentas del ejercicio precedente pueden haberse convertido en eventuales riesgos de incorrección, y las incertidumbre de entonces haber derivado en tragedias con impacto directo sobre la continuidad de algunos de nuestros clientes a auditar.

Ya no es válido lo que indicaba en mi artículo: “Cuidado con sobrevalorar el efecto del COVID-19 en el enfoque y ejecución de los trabajos de auditoría 2019”, por el contrario, ahora toca enfocar de forma especial la incidencia del nuevo escenario económico en cuanto que sus efectos impregnan saldos, transacciones, solvencia, liquidez, continuidad y organización interna de las entidades auditadas e incluso sobre nuestra propia operativa y funcionamiento.

De las conversaciones con compañeros y por los comentarios vertidos en algunos Webinar a los que he asistido o participado, he podido observar con perplejidad, la escasa o nula importancia concedida a las graves e indubitables incidencias que la pandemia va a tener sobre los trabajos de auditoría del 2020, que de forma resumida abordo en este post.

Se ha de señalar, no obstante, que determinadas empresas por su adscripción a sectores esenciales o por otros motivos, no han sido afectadas en absoluto por la pandemia, incluso algunas de ellas han experimentado importantes incrementos en su actividad. En tales casos no les serán de aplicación las consideraciones y comentarios que más adelante expongo. Ello no es óbice para para que, en los casos de incrementos significativos de la actividad económica, se reconsideren determinados aspectos en la planificación tales como la aplicación de procedimientos analíticos o la estimación de las nuevas cifras de materialidad.

En el documento vinculado (ver PDF) se describe, de forma gráfica, los diferentes aspectos que pueden incidir sobre la planificación de la auditoría en el ejercicio 2020 y que puede servir para que los directores de las firmas, lectores de este post, puedan abordar de forma ordenada los cambios y adaptaciones necesarios ante la nueva y actual situación.

Sobre la contabilización de determinados hechos ocurridos en este ejercicio

Las nuevas circunstancias y situaciones ocurridas en este extraño e insólito ejercicio van a requerir la aplicación de determinados criterios de registro, valoración y contabilización como las que a modo de ejemplo expongo a continuación:

  • Los cambios en las condiciones contractuales de alquileres y de préstamos bancarios.
  • La aparición de pasivos contingentes por responsabilidades (provisiones) o incumplimiento de covenants.
  • Los deterioros de activos financieros y no financieros.
  • El eventual reintegro de subvenciones concedidas.
  • La adopción de ERTES y otras medidas establecidas por las autoridades estatales o autonómicas para paliar los efectos del COVID
  • La contabilización de crédito fiscal por las pérdidas en el ejercicio

Aspectos que se han tener en consideración a la hora de diseñar el enfoque de auditoría y fijar las directrices a seguir por nuestros jefes de equipo.

Sobre el principio de empresa en funcionamiento

Aspecto que a mi juicio supone el problema más delicado y complejo de todos los que más adelante enunciaré. Su tratamiento y revisión tiene carácter prioritario, lo que significa que no es apropiado, como en años anteriores, abordarlo al final o durante el trabajo, sino que por el contrario ha de ser evaluado en la fase preliminar, incluso desde la primera reunión que se mantenga con el cliente y, sobre todo, exige estar alerta ante las circunstancias, situaciones o hechos sobrevenidos que afecten a la continuidad de la entidad como empresa en funcionamiento.

Los cuestionarios al uso deberán ser complementados con otras señales de alarma e indagaciones que nos permitan identificar cualquier indicio de incertidumbre sobre la continuidad de la entidad.

Sobre el control interno y factores de fraude

Cuando pensamos en los cambios organizativos, lo primero que se nos viene a la mente es el teletrabajo y las grandes dificultades que hemos padecido en la auditoría del 2019 para la obtención de documentación y en la aplicación de los procedimientos de auditoría planificados. Dificultades que pueden permanecer o complicarse por las medidas de reestructuración y cambios organizativos que pueden perjudicar no sólo la necesaria y prevista colaboración de la empresa, sino y sobre todo por el relajamiento o supresión de los controles internos diseñados e implementados por la dirección.

La elusión de controles tanto por el personal, –debido al teletrabajo o por la suspensión de sistemas informáticos–, como por parte de la dirección, pueden generar nuevos y relevantes riesgos de incorrección material por fraude o error.

La situación delicada a la que muchas empresas están abocadas va a contribuir a la aparición de sesgos de la dirección en la preparación y formulación de sus estados financieros, bien mediante prácticas contables inadecuadas como por la omisión de información comprometedora que deteriore o pueda deteriorar la solvencia o viabilidad de la entidad.

En definitiva, tanto por los cambios puestos en marcha por la dirección como por los factores de fraude emergentes, se ha de prestar una especial atención al nuevo conocimiento de la entidad y de su control interno.

Sobre la planificación de auditoría

La planificación de la auditoría del ejercicio 2020, siempre que la incidencia de la pandemia sea significativa, tiene una vital relevancia que exigirá la implicación directa de los socios y responsables de la firma en su diseño, control y supervisión.

No sólo se trata de identificar y valorar los nuevos riesgos emergentes y reconsiderar la vigencia y significación de los ya identificados, sino que se han de abordar otros temas, nada baladíes, como es el caso de: las cifras de materialidad, la naturaleza, alcance y momento de los procedimientos de auditoría aplicables, o la validez y autenticidad de las evidencias obtenidas.

Uno de los aspectos que condicionará el enfoque de planificación de este ejercicio es el mayor grado de escepticismo a asumir los auditores en la ejecución de su trabajo, lo que sin duda condicionará la cifra de materialidad en la ejecución (IRET) y por ende en el tipo y alcance de las pruebas a realizar.

Los socios y responsables de los encargos han de cambiar el chip dejando de lado inapropiados planificaciones de ejercicios anteriores y replantear la estrategia más adecuada con la que hacer frente al nuevo escenario. Un ejemplo de ello está en la poca utilidad que en este ejercicio van a tener los procedimientos analíticos, especialmente los evolutivos o de tipo horizontal, o el de confirmación de terceros que, como hemos podido comprobar en el ejercicio precedente, puede perder validez como consecuencia de la falta de respuestas recibidas.

Las dificultades para realizar pruebas presenciales y de coordinación entre los miembros del equipo debido al teletrabajo, unido a los eventuales problemas de comunicación y acceso a nuestros servidores, son aspectos que se han de contemplar en la planificación de trabajo en este complicado e insólito ejercicio.

Sobre los riesgos emergentes

Como he comentado, en este blog el pasado setiembre publiqué un post con el mismo título en el que exponía algunos de los riesgos a considerar en la nueva campaña. Durante estas últimas semanas y como consecuencia de los recientes rebrotes y el nuevo estado de alarma decretado por el Gobierno de España, los riesgos entonces previstos los pasados meses han cobrado especial gravedad, apareciendo unos y empeorando otros, lo que obliga a hacer un ejercicio intelectual y predictivo sobre los retos y situaciones a los que nos vamos a enfrentar los auditores en este ejercicio.

Consecuentemente se han de analizar cada saldo, transacción y dato a revelar en la memoria por su posible afectación por las actuales circunstancias y por lo tanto ser objeto de especial análisis y revisión a fin de detectar y cuantificar eventuales incorrecciones materiales.

Lo importante no está en probar si los registros contables están bien anotados o no, sino verificar que lo que debiendo estar contabilizado o informado, efectivamente lo está. Dicho de otro modo, la prioridad de la verificación de las afirmaciones se ha de centrar en la integridad y existencia en detrimento de otras como la existencia y valoración.

Como he comentado anteriormente, el grado de escepticismo a aplicar por los auditores en esta campaña ha de incrementarse notablemente para hacer frente a las imprevistas circunstancias con las que vamos a tener que lidiar.

Sobre las cuentas anuales e informe de auditoria

No puede dejarse de lado la incidencia que sobre las cuentas anuales y el informe de auditoría tendrá el nuevo escenario, y su especial consideración en el diseño de la estrategia y plan de auditoría por un doble motivo:

  1. Contenido de los estados financieros, memoria e informe de gestión. Para muchas empresas, sobre todo aquellas especialmente afectadas por su pertenencia a sectores masacrados por la pandemia, este ejercicio 2020 va a ser crucial para su supervivencia por lo que la información de sus cuentas anuales tendrá una relevancia muy notable, que exigirá al auditor estar atento tanto a lo que se revela como, y sobre todo, respecto a lo que pueda omitirse.
  2. El informe de auditoría, como las cuentas anuales, puede ser determinante para la concesión o mantenimiento de créditos, operaciones de combinaciones de negocios, venta de participaciones u otras decisiones empresariales de gran calado necesarias para la supervivencia de la empresa. Por tanto, el auditor ha de prestar una especial atención a cualquier aspecto o consideración que deba expresar y describir en su informe. El riesgo de auditoría o “de que el auditor exprese una opinión de auditoría inadecuada cuando los estados financieros contienen incorrecciones materiales” adquiere una especial relevancia en este ejercicio.

Las directrices a establecer por los socios firmantes y jefes de equipo dentro del enfoque de auditoría en esta campaña, debe dejar claros los objetivos a perseguir y los pasos para lograrlos que, en definitiva, no son otros que garantizar que las cuentas anuales formuladas estén libres de errores y omisiones, y que el informe de auditoría sea conforme a las circunstancias, trabajo realizado y evidencias obtenidas.

Por último —a modo de cuña publicitaria—, aconsejar incluir en la carta de manifestaciones aquellos aspectos relativos a los efectos de la pandemia, omisiones de información, incorrecciones no regularizadas o limitaciones habidas en la ejecución del trabajo. Indicar asimismo las nuevas salvedades que, por la reducción de las cifras de materialidad, pudieran ser objeto de inclusión en el informe.

Conclusión y consideraciones finales

A modo de conclusión de este rápido post, varias reflexiones para plantear en la próxima reunión del Comité de Socios o a la hora de diseñar el enfoque de auditoría de la nueva campaña sobrea las cuentas del presente ejercicio 2020:

  • Clasificar la cartera de clientes o de encargos a realizar en función del grado y temporalidad del impacto de la pandemia sobre su situación financiera y continuidad.
  • Identificar los riesgos emergentes en la fase preliminar y los previsibles hasta el cierre del ejercicio.
  • Efecto de los cambios organizativos, de control interno y aparición de eventuales factores de fraude.
  • Determinación de las cifras de materialidad a tenor del conocimiento obtenido y de las estimaciones a futuro con su consiguiente efecto sobre la naturaleza y alcance de las pruebas a realizar.
  • Adaptación de los procedimientos de auditoría planificados como respuesta a los riesgos corrientes dejando de lado los aplicados en ejercicios anteriores.
  • Adaptar la estrategia de auditoría al nuevo escenario y a las limitaciones impuestas por la pandemia relativas a la comunicación, colaboración y coordinación tanto con el cliente como con los miembros de los equipos de auditoría.
  • Permanente estado de alerta para la detección de hechos o situaciones sobrevenidas que requieran modificar nuestro enfoque planificado.
  • Incrementar nuestro grado de escepticismo no necesariamente aumentando el número de pruebas sino analizando y revisando con espíritu crítico cualquier hecho o situación generadora de incorrección material.
  • Por último, es primordial la implicación de los socios y responsables de los trabajos de auditoría en el proceso de planificación y en la supervisión permanente de la ejecución de los trabajos.

Señalar que el nuevo Máster 20 de GESIA contempla una nueva sección (AG12) con formularios y cuestionarios relacionados con los aspectos mencionados en el presente post y que estará disponible para los usuarios de la aplicación en los próximos días y cuyo esquema se muestra en la siguiente imagen:

Nota final: los próximos días 29 y 30 de este mes de octubre impartiré un curso homologado sobre este tema. (ver enlace)

Octubre 2020

Esteban Uyarra Encalado

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